sábado, 19 de diciembre de 2009

El gato viajero

Justificar a ambos lados



'Sandi' se encuentra estos días en cuarentena, a la espera de regresar con sus dueños a casa, en la localidad pesquera de Lee-on-Solent (Hampshire, Gran Bretaña), al oeste de Portsmouth. El gato, de cuatro años y color canela, se coló en el ferry 'Pride of Bilbao' y viajó como un auténtico polizón hasta que fue localizado por uno de los miembros de la tripulación, según publican estos días varios medios de comunicación ingleses.

Sus dueños, Tim Austin, un ejecutivo retirado de 67 años, y su esposa, Patricia, de la misma edad, quedaron «traumatizados» tras la desaparición de su querida mascota. La pareja llenó las calles de su barrio con carteles de 'Se busca' y una imagen del minino por si alguno de sus vecinos le había visto.

«'Sandi' es adorable y muy cariñoso, no era propio de él no regresar a casa por la mañana», explica la pareja. Con el paso de los días sin noticias, temían que le hubiera atropellado un coche o matado «un zorro». «Teníamos el corazón roto, ya habíamos perdido la esperanza de encontrarlo». Lo que nunca pensaron es que su mascota estuviera realizando un crucero de lujo. El matrimonio no daba crédito cuando les telefonearon para informarles de que su mascota había aparecido a bordo de un ferry, sano y salvo.

'Sandi' se escapó de casa una noche y se refugió al calor del motor de un coche. Sin saberlo, iba a emprender un largo viaje transcantábrico en el barco que une el País Vasco y la región inglesa de Portsmouth. Recorrió 720 millas hasta que el marinero Dave Smith le encontró una mañana sobre el techo de un vehículo en las bodegas del buque.

Menú y suite de cabina

El animal fue examinado por un veterinario, que comprobó que tenía puesto un 'microchip' y que pertenecía a un matrimonio inglés de la zona de Hampshire, por lo que la tripulación preparó su viaje de vuelta. «Si no le hubiéramos puesto el 'chip', no le habríamos vuelto a ver», suspiran ahora aliviados Tim y Patricia.

Enternecidos por la aventura del felino, los trabajadores del transbordador le ofrecieron un menú especial compuesto por salmón fresco, pollo asado y leche fría para que se relamiera, y le alojaron en una suite de cabina con vistas al mar, que cuesta unas 266 libras, según publicaba el periódico 'The Sun' en su edición digital de ayer.

Todos los empleados del 'Pride of Bilbao', la mayoría de nacionalidad española y británica, fueron a visitarle un rato a su camarote a lo largo de las 36 horas que duró el viaje de regreso; hasta el propio capitán, Alastair McFadyen, encontró un hueco en su agenda. Una vez de vuelta en Gran Bretaña, el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales decidió dejar al animal en cuarentena antes de devolvérselo a sus dueños, por miedo a posibles contagios.

Fuente: elcorreodigital.com

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