martes, 16 de junio de 2009

Será el gato volador?


En una localidad de España el 03 de Junio fue rescatado un gato del techo de una parroquia.

Durante dos días estuvo un gato negro, adulto, de entre 8 y 10 kilos, en lo más alto de la parroquia Benitatxell, en la inaccesible techumbre de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, hasta que los bomberos lograron rescatarle sobre las 12 horas.

Nadie se explica cómo el felino logró encaramarse al tejado del templo. Pero, aquejado posiblemente por el hambre y la sed tras dos jornadas al sol, sus maullidos lograron captar la atención de una vecina a quien el gato impedía el sosiego. Agobiada por el felino decidió alertar a la Policía Local .

Los agentes de guardia, Víctor Ruiz y Beatriz Navarro, no salían de su asombro cuando vieron el gato allá arriba, a unos cinco metros de altura, en un lugar inaccesible para los animales y también para el hombre. La última vez que se accedió para arreglar las tejas sueltas del templo parroquial tuvo que montarse un andamiaje inmenso porque no hay otro acceso alternativo a la cúpula.

Tras valorar la situación y comprobar que los agentes no podían hacer nada por rescatar el gato, el intendente de la Policía Local, José Mayans, optó por contactar con el parque comarcal de bomberos de Dénia. El sargento de turno, Angel Sendra, se desplazó hasta Benitatxell y desde allí, realizó las gestiones para que se trasladase la autoescalera automática hasta la población, ya que sobre el terreno comprobó que era la única manera de rescatar al gato «volador».

Pero los problemas no habían hecho más que empezar. A la dificultad de rescatar al gato, había que sumar el desnivel que rodea a la iglesia que impedía a la autoescalera de los bomberos afianzarse en el suelo para realizar la operación. Así, durante casi una hora de maniobras, el camión pudo posicionarse entre la calle y una huerta para desplegar su brazo y acceder al tejado de la iglesia.

Un bombero con el lazo que utiliza la Policía Local para atrapar perros callejeros, accedió a la parte del techo donde se encontraba el fenino . Tras varios intentos y desplazándose «de puntillas» sobre el antiguo tejado de la iglesia, logró enlazar al gato por la cabeza y llevarlo con él hasta la cesta, en la que descendió.

Cuando apenas faltaban dos metros para llegar al suelo, el gato ansiaba tanto pisar tierra que se precipitó desde la cesta antes de que lo soltaran. De esta manera, el bombero tuvo que soltar rápidamente el lazo para no dañar al animal que se dio a la fuga, consciente, seguramente, de que ya había agotado una de sus siete vidas.

Al desaparecer tan rápidamente no pudieron comprobar si llevaba placa o collar, por si tenía dueño y reclamarle los gastos del rescate, que ahora deberá pagar el Ayuntamiento.
Los policías locales recuerdan haber rescatado un gato de un pino en Cumbres del Sol y otro de un poste telefónico. Pero de la cubierta de la iglesia, nunca.

Fuente: lasprovincias.es

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