jueves, 30 de abril de 2009

Gato de biblioteca

A los que se pasan las horas con la nariz metida entre los libros se los suele llamar ratón de biblioteca. Y en efecto, el apodo no es del todo incorrecto ya que estos edificios -los antiguos al menos- con sus oscuros laberintos, repletos de libros hasta el techo e impregnados de olor a humedad y papel viejo, suelen albergar a algún que otro roedor.

Sin embargo en el condado de Kent, en el sur de Inglaterra, el mote de "gato de biblioteca" parecería más apropiado.

Y es que la biblioteca Deal, en Kent, tiene desde hace dos años un fiel visitante: se trata de Fidel, un gato negro de ocho años de edad que pasa el día entre los libros mientras sus dueños no están en la casa.

Casi todos los días Fidel llega para instalarse en una silla azul y sólo se retira de las instalaciones cuando sus dueños regresan a la casa.

¿Por qué la biblioteca? Es difícil saberlo. El personal de la biblioteca asegura que nunca trató de complacerlo ni con comida ni con mimos, es más, dicen que incluso trataron de echarlo cuando vino por primera vez.

Pero no hubo caso. Ni los empujones ni la indiferencia parecieron hacer mella en Fidel.

Guardián, lector y crítico de arte

"A Fidel parece gustarle venir de visita por aquí y a nuestros usuarios les gusta su compañía", dice Heather Hilton, directora de la biblioteca Deal.

Como buen británico, el gato se destaca por su puntualidad y en algunas ocasiones, comentó una portavoz del Municipio de Kent, está esperando en la puerta, incluso antes de que lleguen los libreros.

Y a juzgar por su comportamiento, la literatura no es la única pasión de Fidel. "Yo creo que también es crítico de arte ya que a veces lo vemos examinar las pinturas que tenemos en una de las galerías", agrega.

Aunque también, Fidel es un buen guardián, porque si hay un gato en la biblioteca, al menos no habrá ratones.

Fuente: bbc.co.uk

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