jueves, 30 de abril de 2009

De mendigo a Prócer


Vive en la Casa de San Juan en Buenos Aires.

La incursión de un gato en la histórica casona fue bastante traumática. Hace casi dos años, en junio de 2007, el anónimo felino negro de aproximadamente tres años, husmeaba el segundo patio de la residencia sarmientina, cuando de pronto su curiosidad le jugó una mala pasada: tras una caída de 7 metros dentro del aljibe de antaño, el mismo por medio del cual el educador sanjuanino se abastecía de agua, el animal quedó casi abatido, apenas respirando.

El personal de la Casa de San Juan en Buenos Aires, encabezado por la mascotera vicedirectora Nilda Ferreyra acudió a los bomberos, quienes luego de casi ocho horas de trabajo, lograron rescatar al felino, ya con síntomas de una neumonía galopante; pero el cuidado y amor pudo más y los cuatro días que siguieron, el gato comenzó su mejoría y logró salir airoso de los cuidados intensivos de la clínica veterinaria.

De ahí en más, todo sería distinto para Bartolo Valentín Sarmiento -ya bautizado a su vuelta con el segundo nombre y apellido del Maestro de América- el que agradecido, no se alejó más de la residencia porteña.

De mendigo a prócer, el gato cambió sus hábitos nómades en la gran ciudad capital, por comodidad y confort en la dependencia sanjuanina: come el mejor alimento balanceado, se asolea en la pajarera en la que Sarmiento crió a sus aves, y hasta se da el lujo de dormir en los sillones tapizados de pana verde del despacho del gobernador, en los que deja sus rastros renegridos.

Así es Bartolo, el gato que se adaptó a la gente que allí trabaja, que los acompaña y mima a su manera, como todo felino independiente, y que, como buen cazador, logró desratizar el caserón.

Fuente: diariodecuyo.com.ar - Silvina Pesterino

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