sábado, 3 de diciembre de 2016

Hello XD

Selfie Cat

Excelente corto animado creado por alumnos de la escuela artfx

Making-of.

Blacksad el Gato detective



Blacksad es una serie de historietas francesa, creada y desarrollada por los españoles Juan Díaz Canales como guionista y Juanjo Guarnido como dibujante. El contexto general de la serie se sitúa en los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, en los principios de la Guerra Fría.

El protagonista de esta historia es John Blacksad, un gato detective que llegara hasta las ultimas consecuencias para resolver sus casos.


Este comics es una verdadera obra de arte, en cuanto a historia y calidad de dibujo, es un imperdible para los que gustan del genero negro y los gatos.

Blacksad 1-5+extras

(para ver los archivos .cbr les recomiendo el programa GonVisor)

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Los gatos de Ulthar - H.P. Lovercraft


Los gatos de Ulthar
[Cuento - Texto completo.]

H. P. Lovecraft

Se dice que en Ulthar, que se encuentra más allá del río Skai, ningún hombre puede matar a un gato; y ciertamente lo puedo creer mientras contemplo a aquel que descansa ronroneando frente al fuego. Porque el gato es críptico, y cercano a aquellas cosas extrañas que el hombre no puede ver. Es el alma del antiguo Egipto, y el portador de historias de ciudades olvidadas en Meroe y Ophir. Es pariente de los señores de la selva, y heredero de los secretos de la remota y siniestra África. La Esfinge es su prima, y él habla su idioma; pero es más antiguo que la Esfinge y recuerda aquello que ella ha olvidado.

En Ulthar, antes de que los ciudadanos prohibieran la matanza de los gatos, vivía un viejo campesino y su esposa, quienes se deleitaban en atrapar y asesinar a los gatos de los vecinos. Por qué lo hacían, no lo sé; excepto que muchos odian la voz del gato en la noche, y les parece mal que los gatos corran furtivamente por patios y jardines al atardecer. Pero cualquiera fuera la razón, este viejo y su mujer se deleitaban atrapando y matando a cada gato que se acercara a su cabaña; y, a partir de los ruidos que se escuchaban después de anochecer, varios lugareños imaginaban que la manera de asesinarlos era extremadamente peculiar. Pero los aldeanos no discutían estas cosas con el viejo y su mujer; debido a la expresión habitual de sus marchitos rostros, y porque su cabaña era tan pequeña y estaba tan oscuramente escondida bajo unos desparramados robles en un descuidado patio trasero. La verdad era, que por más que los dueños de los gatos odiaran a estas extrañas personas, les temían más; y, en vez de confrontarlos como asesinos brutales, solamente tenían cuidado de que ninguna mascota o ratonero apreciado, fuera a desviarse hacia la remota cabaña, bajo los oscuros árboles. Cuando por algún inevitable descuido algún gato era perdido de vista, y se escuchaban ruidos después del anochecer, el perdedor se lamentaría impotente; o se consolaría agradeciendo al Destino que no era uno de sus hijos el que de esa manera había desaparecido. Pues la gente de Ulthar era simple, y no sabía de dónde vinieron todos los gatos.

Un día, una caravana de extraños peregrinos procedentes del Sur entró a las estrechas y empedradas calles de Ulthar. Oscuros eran aquellos peregrinos, y diferentes a los otros vagabundos que pasaban por la ciudad dos veces al año. En el mercado vieron la fortuna a cambio de plata, y compraron alegres cuentas a los mercaderes. Cuál era la tierra de estos peregrinos, nadie podía decirlo; pero se les vio entregados a extrañas oraciones, y que habían pintado en los costados de sus carros extrañas figuras, de cuerpos humanos con cabezas de gatos, águilas, carneros y leones. Y el líder de la caravana llevaba un tocado con dos cuernos, y un curioso disco entre los cuernos.

En esta singular caravana había un niño pequeño sin padre ni madre, sino con sólo un gatito negro a quien cuidar. La plaga no había sido generosa con él, mas le había dejado esta pequeña y peluda cosa para mitigar su dolor; y cuando uno es muy joven, uno puede encontrar un gran alivio en las vivaces travesuras de un gatito negro. De esta forma, el niño, al que la gente oscura llamaba Menes, sonreía más frecuentemente de lo que lloraba mientras se sentaba jugando con su gracioso gatito en los escalones de un carro pintado de manera extraña.

Durante la tercera mañana de estadía de los peregrinos en Ulthar, Menes no pudo encontrar a su gatito; y mientras sollozaba en voz alta en el mercado, ciertos aldeanos le contaron del viejo y su mujer, y de los ruidos escuchados por la noche. Y al escuchar esto, sus sollozos dieron paso a la reflexión, y finalmente a la oración. Estiró sus brazos hacia el sol y rezó en un idioma que ningún aldeano pudo entender; aunque no se esforzaron mucho en hacerlo, pues su atención fue absorbida por el cielo y por las formas extrañas que las nubes estaban asumiendo. Esto era muy peculiar, pues mientras el pequeño niño pronunciaba su petición, parecían formarse arriba las figuras sombrías y nebulosas de cosas exóticas; de criaturas híbridas coronadas con discos de costados astados. La naturaleza está llena de ilusiones como esa para impresionar al imaginativo.

Aquella noche los errantes dejaron Ulthar, y no fueron vistos nunca más. Y los dueños de casa se preocuparon al darse cuenta de que en toda la villa no había ningún gato. De cada hogar el gato familiar había desaparecido; los gatos pequeños y los grandes, negros, grises, rayados, amarillos y blancos. Kranon el Anciano, el burgomaestre, juró que la gente siniestra se había llevado a los gatos como venganza por la muerte del gatito de Menes, y maldijo a la caravana y al pequeño niño. Pero Nith, el enjuto notario, declaró que el viejo campesino y su esposa eran probablemente los más sospechosos; pues su odio por los gatos era notorio y, con creces, descarado. Pese a esto, nadie osó quejarse ante la dupla siniestra, a pesar de que Atal, el hijo del posadero, juró que había visto a todos los gatos de Ulthar al atardecer en aquel patio maldito bajo los árboles. Caminaban en círculos lenta y solemnemente alrededor de la cabaña, dos en una línea, como realizando algún rito de las bestias, del que nada se ha oído. Los aldeanos no supieron cuánto creer de un niño tan pequeño; y aunque temían que el malvado par había hechizado a los gatos hacia su muerte, preferían no confrontar al viejo campesino hasta encontrárselo afuera de su oscuro y repelente patio.

De este modo Ulthar se durmió en un infructuoso enfado; y cuando la gente despertó al amanecer ¡he aquí que cada gato estaba de vuelta en su acostumbrado fogón! Grandes y pequeños, negros, grises, rayados, amarillos y blancos, ninguno faltaba. Aparecieron muy brillantes y gordos, y sonoros con ronroneante satisfacción. Los ciudadanos comentaban unos con otros sobre el suceso, y se maravillaban no poco. Kranon el Anciano nuevamente insistió en que era la gente siniestra quien se los había llevado, puesto que los gatos no volvían con vida de la cabaña del viejo y su mujer. Pero todos estuvieron de acuerdo en una cosa: que la negativa de todos los gatos a comer sus porciones de carne o a beber de sus platillos de leche era extremadamente curiosa. Y durante dos días enteros los gatos de Ulthar, brillantes y lánguidos, no tocaron su comida, sino que solamente dormitaron ante el fuego o bajo el sol.

Pasó una semana entera antes de que los aldeanos notaran que, en la cabaña bajo los árboles, no se prendían luces al atardecer. Luego, el enjuto Nith recalcó que nadie había visto al viejo y a su mujer desde la noche en que los gatos estuvieron fuera. La semana siguiente, el burgomaestre decidió vencer sus miedos y llamar a la silenciosa morada, como un asunto del deber, aunque fue cuidadoso de llevar consigo, como testigos, a Shang, el herrero, y a Thul, el cortador de piedras. Y cuando hubieron echado abajo la frágil puerta sólo encontraron lo siguiente: dos esqueletos humanos limpiamente descarnados sobre el suelo de tierra, y una variedad de singulares insectos arrastrándose por las esquinas sombrías.

Posteriormente hubo mucho que comentar entre los ciudadanos de Ulthar. Zath, el forense, discutió largamente con Nith, el enjuto notario; y Kranon y Shang y Thul fueron abrumados con preguntas. Incluso el pequeño Atal, el hijo del posadero, fue detenidamente interrogado y, como recompensa, le dieron una fruta confitada. Hablaron del viejo campesino y su esposa, de la caravana de siniestros peregrinos, del pequeño Menes y de su gatito negro, de la oración de Menes y del cielo durante aquella plegaria, de los actos de los gatos la noche en que se fue la caravana, o de lo que luego se encontró en la cabaña bajo los árboles, en aquel repugnante patio.

Y, finalmente, los ciudadanos aprobaron aquella extraordinaria ley, la que es referida por los mercaderes en Hatheg y discutida por los viajeros en Nir, a saber, que en Ulthar ningún hombre puede matar a un gato.

Audio Libro

viernes, 27 de junio de 2014

Cuento: El Gato y la Zorra (Aleksandr Afanásiev)


El Gato y La Zorra.
Aleksandr Afanásiev

Érase un campesino que tenía un gato tan travieso, que su dueño, perdiendo al fin la paciencia, lo cogió un día, lo metió en un saco y lo llevó al bosque, dejándolo allí abandonado.
El Gato, viéndose solo, salió del saco y se puso a errar por el bosque hasta que llegó a la cabaña de un guarda. Se subió a la guardilla y se estableció allí. Cuando tenía ganas de comer cazaba pájaros y ratones, y después de haber satisfecho el hambre volvía a su guardilla y se dormía tranquilamente. Estaba contentísimo de su suerte.

Un día se fue a pasear por el bosque y tropezó con una Zorra. Ésta, al ver al Gato, se asombró mucho, pensando: «Tantos años como llevo viviendo en este bosque y nunca he visto un animal como éste.» Le hizo una reverencia, preguntándole:

-Dime, joven valeroso, ¿quién eres? ¿Cómo has venido aquí? ¿Cómo te llamas?
El Gato, erizando el pelo, contestó:
-Me han mandado de los bosques de Siberia para ejercer el cargo de burgomaestre de este bosque; me llamo Kotofei Ivanovich.
-¡Oh Kotofei Ivanovich! -dijo la Zorra-. No había oído ni siquiera hablar de tu persona, pero ven a hacerme una visita.
El Gato se fue con la Zorra, y llegados a la cueva de ésta, ella lo convidó con toda clase de caza, y entretanto le preguntaba detalles de su vida.
-Dime, Kotofei Ivanovich, ¿estás casado o eres soltero?
-Soy soltero -dijo el Gato.
-Yo también soy soltera. ¿Quieres casarte conmigo?

El Gato consintió y en seguida celebraron la boda con un gran festín.
Al día siguiente se marchó la zorra de caza para procurarse más provisiones, poderlas almacenar y poder pasar el invierno, sin preocupaciones, con su joven esposo. El Gato se quedó en casa.
La Zorra, mientras cazaba, se encontró con el Lobo, que empezó a hacerle la corte.

-¿Dónde has estado metida, amiguita? Te he buscado por todas partes y en todas las cuevas sin poder encontrarte.
-Déjame, Lobo. Antes era soltera, pero ahora soy casada; de modo que ten cuidado conmigo.
-¿Con quién te has casado, Lisaveta Ivanovna?
-¿Cómo? No has oído que nos han mandado de los bosques de Siberia un burgomaestre llamado Kotofei Ivanovich? Pues ése es mi marido.
-No he oído nada, Lisaveta Ivanovna, y tendría mucho gusto en conocerlo.
-¡Oh, mi esposo tiene un genio muy malo! Si alguien lo incomoda, en seguida se le echa encima y se lo come. Si vas a verle no te olvides de preparar un cordero y llevárselo en señal de respeto; pondrás el cordero en el suelo y tú te esconderás en un sitio cualquiera para que no te vea, porque si no, no respondo de nada.

El Lobo corrió en busca de un cordero.
Entretanto, la Zorra siguió cazando y se encontró con el Oso, el cual empezó, a su vez, a hacerle la corte.

-¿Qué piensas tú de mí, zambo? Antes era soltera, pero ahora soy casada y no puedo escuchar tus galanterías.
-¿Qué me dices, Lisaveta Ivanovna? ¿Con quién te has casado?
-Pues con el mismísimo burgomaestre de este bosque, enviado aquí desde los bosques de Siberia, y que se llama Kotofei Ivanovich.
-¿Y no sería posible verle, Lisaveta Ivanovna?
-¡Oh amigo! Mi esposo tiene un genio muy malo, y cuando se enfada con alguien se le echa encima y lo devora. Ve, prepara un buey y tráeselo como demostración de tu respeto; pero no olvides, al presentarle el regalo, esconderte bien para que no te vea; si no, amigo, no te garantizo nada.
El Oso se fue en busca del buey.
Entre tanto, el Lobo mató un cordero, le quitó la piel y se quedó reflexionando hasta que vio venir al Oso llevando un buey; contento de no estar solo, lo saludó, diciendo:
-Buenos días, hermano Mijail Ivanovich.
-Buenos días, hermano Levon -contestó el Oso-. ¿Aún no has visto a la Zorra con su esposo?
-No, aunque llevo esperando un buen rato.
-Pues ve a llamarlos.
-¡Oh, no, Mijail Ivanovich, yo no iré! Ve tú, que eres más valiente.
-No, amigo Levon, tampoco iré yo.
De pronto vieron una liebre que corría a toda prisa.
-Ven aquí tú, diablejo -rugió el Oso.
La Liebre, asustada, se acercó a los dos amigos, y el Oso le preguntó:
-Oye tú, pillete, ¿sabes dónde vive la Zorra?
-Sí, Mijail Ivanovich, lo sé muy bien -contestó la Liebre con voz temblorosa.
-Bueno, pues corre a su cueva y avísale que Mijail Ivanovich con su hermano Levon están listos esperando a los recién casados para felicitarlos y presentarles, como regalos de boda, un buey y un cordero.
La Liebre echó a correr a casa de la Zorra, y el Oso y el Lobo se pusieron a buscar el sitio para esconderse. El Oso dijo:

-Yo me subiré a un pino.
-¿Y qué haré yo? ¿Dónde podré esconderme? -preguntó el Lobo, desesperado-. No podría subirme a un árbol a pesar de todos mis esfuerzos.

Oye, Mijail Ivanovich, sé buen amigo: ayúdame, por favor, a esconderme en algún sitio.
El Oso lo escondió entre los zarzales y amontonó encima de él hojas secas. Luego se subió a un pino y desde allí se puso a vigilar la llegada de la Zorra con su esposo, el terrible Kotofei Ivanovich.
Entre tanto la Liebre llegó ala cueva de la Zorra, dio unos golpecitos a la entrada, y le dijo:

-Mijail Ivanovich con su hermano Levon me han enviado para que te diga que están listos y te esperan a ti con tu esposo para felicitaros y presentaros, como regalo de boda, un buey y un cordero.
-Bien, Liebre, diles que en seguida iremos.
Un rato después salieron el Gato y la Zorra. El Oso, viéndolos venir, dijo al Lobo:
-Oh amigo Levon, allí vienen la Zorra y su esposo. ¡Qué pequeñín es él!

El Gato se acercó al sitio donde estaban los regalos, y precipitándose sobre el buey empezó a arrancarle la carne con los dientes y las uñas. Se le erizó el pelo, y mientras devoraba la carne, como si estuviese enfadado, refunfuñaba «¡Malo! ¡Malo!» El Oso pensó asustado: «¡Qué bicho tan pequeño y tan voraz! ¡Y qué exigente! A nosotros nos parece tan sabrosa la carne de buey y a él no lo gusta; a lo mejor querrá probar la nuestra.» El Lobo, escondido en los zarzales, quiso ver el famoso burgomaestre; pero como las hojas le estorbaban para ver, empezó a separarlas.

El Gato, oyendo el ruido de las hojas, creyó que sería algún ratón, se lanzó sobre el montón que formaban y clavó sus garras en el hocico del Lobo. Éste dio un salto y escapó corriendo. El Gato, asustado también, trepó al mismo árbol donde estaba escondido el Oso.

«¡Me ha visto a mí!», pensó el Oso, y como no podía bajar por el tronco, se dejó caer desde lo alto al suelo, y a pesar del daño que se hizo, se puso en pie y echó a correr.
La Zorra los persiguió con sus gritos.

-¡Esperad un poco y os comerá mi valiente esposo!

Desde entonces todos los animales tuvieron un gran miedo al Gato, y la Zorra, con su maridito, provistos de carne para todo el invierno, vivieron contentos y felices de su suerte.

jueves, 28 de noviembre de 2013

EL DESIERTO FLORECE: Los gatos

Estimados, les recomiendo este excelente capitulo dedicado a los gatos del programa "El desierto florece" conducido por Cristian Warnken.

http://www.otrocanal.cl/video/el-desierto-florece-los-gatos

sábado, 26 de mayo de 2012

gallina adopta cuatro gatitos

Bueno aquí hemos visto de todo pero esto me parece de lo mas insólito por decir lo menos, en españa una gallina adopto a cuatro gatitos y los cuida como si fueran sus polluelos, y su madre felina solo se ocupa de ellos para darles leche.



Santuario de felinos en Tehuacán

En Tehuacán, Puebla, se ubica el santuario de felinos más grande de América Latina, una de sus funciones es apoyar a niños con problemas de autismo y aprendizaje.

en el siguiente link pueden ver un reportaje realizado por hora21

viernes, 18 de mayo de 2012

gatitos salvan a un zorro cachorro



El cachorro de zorro había sufrido graves heridas graves en la cabeza en una carretera en Sidcup, Kent, después de haber sido atropellado por un vehículo a alta velocidad el pasado 11 de abril.
Descubierto por un buen samaritano fue llevado al centro de rescate de animales, donde fue atendido y llevado a un coma inducido durante cuatro días para evitar su muerte por la gravedad de sus heridas.
Aún cuando estaba inconsciente, el zorro fue colocado en el mismo recinto de tres gatitos huérfanos que fueron hallados en una caja abandonados en la cercanía del Castillo de Leeds en Kent.

Milagrosamente los gatos de inmediato comenzaron a limpiar el zorrito y se acurrucaron junto a él mientras lentamente salia del coma.
El cachorro, que no se esperaba que sobreviviera este accidente, sorprendentemente comenzó a recuperar hasta la vista que la había perdido y su salud comenzó a mejorar después de sólo cinco días.
Ahora, el pequeño zorro está totalmente recuperado y está unido increíblemente a sus amigos felinos, que ayudaron a salvar su vida. (informe21.com)



hombre rescata a su gato en inundación



"La tragedia aumenta en Filipinas. Además de las fuertes inundaciones que afectan al país, un incendio en el barrio marginal más grande de Manila dejó varias casas destruidas. En las imágenes, un hombre alcanza a rescatar a su gato." (terra.cl)

domingo, 22 de abril de 2012

Fotos gatunas de Arastasiya Dredastivna

Aquí les dejo algunas fotos de gatos tomadas por Arastasiya Dredastivna
http://vk.com/id3047481














Las historias de un gato redondo llamado poyopoyo

Hace poco me encontré con este increíble anime "poyopoyo kansatsu nikki", cada capitulo dura unos 3 minutos pero tiene un humor incomparable en especial para los amantes felinos, esta serie basada en un manga del mismo nombre nos va contando las aventuras de un gato redondo muy redondo (ya comprenderán cuando la vean), bueno se las recomiendo son capítulos cortos así que no se demoran mucho en ver y es bastante entretenida.

Opening: (advertencia el opening puede ser contagioso jajaja)


Para ver la serie online la pueden ver aquí:
http://www.crunchyroll.com/poyopoyo

Y para descargarla aquí:
http://madsubs.com/?cat=36

viernes, 6 de abril de 2012

Botero entrega su gran gato a San Cristóbal


Fernando Botero donó este lunes su voluminosa escultura El Gato a Medellín, la ciudad que lo vio nacer hace casi 80 años.

El renombrado pintor y escultor colombiano entregó el bronce de más de una tonelada (1.050 kilogramos) en presencia de Aníbal Gaviria, alcalde de Medellín, capital del departamento de Antioquia y a 250 kilómetros al noroeste de Bogotá.

La escultura de 3,9 por 1,5 por 1,9 metros, que muestra a un sonriente gato en pie, con las orejas puntiagudas y la cola estirada, fue colocado en la localidad de San Cristóbal, a las afueras de Medellín.
"Estoy muy feliz que esté en San Cristóbal, porque las personas necesitan una dosis de belleza y arte para mejorar su vida", dijo en el acto Botero, quien el próximo 19 de abril cumple las ocho décadas.

Gato vuelve a casa despues de 15 años

Increible noticia nos llega desde Alemania:

Poldi estuvo perdido 15 años y vivió en los bosques en el sur de Alemania. Regresará pronto a su hogar gracias a un tatuaje en su oreja.
En 1996 la dueña del gato Poldi lo reportó como perdido y un tiempo más tarde abandonó toda esperanza de encontrarlo.

Hasta que un santuario de animales en la ciudad de Munich la contactara con una buena noticia: tenía en su poder a Poldi.
El felino amarillo fue hallado en los bosques en los 30 kilómetros alrededor de la capital de Baviera.
El personal en el santuario dijo que fue capaz de identificar a Poldi por un número tatuado en la oreja.
Los gatos rara vez viven más allá de la edad de 15 años, pero en algunos casos han alcanzado los 30.

Flaco y desdentado

El rescate ocurrió después de que Poldi fuera visto echado en un tronco en un bosque cerca del pueblo de Aying, y Kilian Schoettel, de 19 de edad, pudiera atraparlo.
"Mi hijo se percató inmediatamente de que el animal era bastante viejo", dijo el padre del joven.
Kilian "sintió lástima por el gato porque ya no tenía dientes", explicó. También se le veía flaco y débil.
Eveline Kosenbach, del Santuario de Animales de Munich, dijo que el número del tatuaje aparecía en los registros de animales perdidos, lo cual permitió contactar a la propietaria de la mascota.
La dueña quedó "estupefacta" con la noticia, de acuerdo con Kosenbach.
"Simplemente ya no tenía ninguna esperanza" de recuperar a su gato.

Fuente: bbcmundo